lunes, febrero 09, 2009

El perro y el frasco

-Lindo perro mío, buen perro, chucho querido, acércate y ven a respirar un excelente perfume, comprado en la mejor perfumería de la ciudad.

Y el perro, meneando la cola, signo, según creo, que en esos mezquinos seres corresponde a la risa y a la sonrisa, se acerca y pone curioso la húmeda nariz en el frasco destapado; luego, echándose atrás con súbito temor, me ladra, como si me reconviniera.

-¡Ah miserable can! Si te hubiera ofrecido un montón de excrementos los hubieras husmeado con delicia, devorándolos tal vez. Así tú, indigno compañero de mi triste vida, te pareces al público, a quien nunca se ha de ofrecer perfumes delicados que le exasperen, sino basura cuidadosamente elegida.

Poema número 8 de El spleen de París (Los pequeños poemas en prosa).
El spleen de París - El perro y el frasco, de Charles Baudelaire


Gracias a Ivan por darme a conocer esta crítica a nuestra sociedad.

1 comentario:

Ivan dijo...

Es que me encontraba reivindicativo hoy, jeje. Me gusta mucho Baudelaire, y más aún esas palabras punzantes.
Saludos!